lunes, 10 de noviembre de 2008

Siempre es poco

Como cada mes, este domingo hemos tenido salida con los niños de Horizontes Abiertos, fundación que protege los derechos de los hijos de las presas, ya que ellas tienen también el derecho de tener a sus retoños con ellas hasta cumplir los tres añitos de edad...
El caso es que este domingo ha sido muy intenso y especial...he comprobado a que sabe eso de ser de verdad una de las responsbles...y las últimas veces terminé cansada pero nada comparado con lo de ayer...
A lo que voy... estando allí en el parque conoces a nuevos voluntarios/as, como ayer, que entraron dos chavalas nuevas con muchísimas ganas...el caso es que nos preguntaban un montón de cosas, como funciona la fundación...como va el campamento de verano...preguntas frecuentes...pero esta vez lo contestamos todo de una forma diferente, nos acoramos de cada niño, de cada anécdota, del campamento...
Pues hablando y hablando llegamos a una anécdota del campamento que me hizo reflexionar mucho, y es que estando en el albergue de Algeciras con los niños y sus mamis, pensando que esa situación es muy muy dura, solidarizándonos con ellas, ayudándolas...llegó una noche y de repente una voz nos sorprendió a todos, corrían voces por los pasillos diciendo que había un inmigrante en la puerta del alberge pidiendo auxilio...
La "mandamás" de la organización pidió que se le ayudara y el guarda le abrió las puertas sin dudarlo ni un solo segundo...
De repente, cuando llegó todos nos quedamos boquiabiertos...estaba lleno de sangre y gracias a Dios teníamos a Paula, a la que le quedaba una asignatura para sacarse la carrera de enfermería, le curó y el pobre empezó a hacer amagos de querer hablar...entonces, al darnos cuenta (evidentemente) de que hablaba francés llamamos corriendo a Laurence!!!
Laurence estaba muy muy sorprendida...por lo visto Jussef, que es como creo recordar que se llamaba, había estado agarrado desde Marruecos hasta llegar a Algeciras escondido en los bajos de un camión, y como es normal llegó lleno de heridas y muy muy asustado.
No paraba de preguntar que como podía llegar a Barcelona, ya que quería ir allí a trabajar, y le dio a Laurence el número de su madre para avisarla de que había llegado sano y salvo.
Jussef pasó la noche con nosotros, se acostó el primero y nosotras al rato después de comentar todo lo que había pasado...que para nosotras era mucho.
A la mañana siguiente Jussef se montó con nosotros en el autobús, íbamos como cada mañana dirección a la playa, pero la directora dijo que ya no se podía hacer más por él y que pensándolo en frío si nos cogían, la fundación se la jugaba...entonces Jussef se bajo del autobús en mitad de la carretera, ,con algo de dinero, cerca de Algeciras y buscando Barcelona en el mapa de España...
Esta vez no estábamos boquiabiertos, estábamos tristes, muy tristes, porque habíamos sido partícipes de la historia de Jussef, un inmigrante más que viene buscando una nueva vida para ayudar a los suyos...
Con esta anécdota me di cuenta que aún ayudando a gente que crees que está en una situación penosa te sientes impotente...
Cuando de repente sin darte cuenta aparece un Jussef, que te aumenta las ganas de seguir haciendo cosas por los demás...porque todo lo que hagas siempre será poco...


Y me pregunto...¿ Qué será de Jussef? ¿Habrá encontrado lo que buscaba?¿Llegaría a Barcelona?¿Se habrá estrellado como la mayoría de los inmigrantes en malas que vienen buscando nueva vida cargados de ilusión?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

ohhh que historia mas bonita y triste a la vez !! Por que esta vida tiene que ser tan injusta :( con la de rico que ai q se gastan el dinero en tonterias y la de pobres q ai q darian la vida por un trozito de pan .... en fin lonchi sigue escribiendo xq me gusta muxo como lo haces.
Un besito tu fursiii ;)

Unknown dijo...

Bonita historia!!

Drago

one of us dijo...

...me gusta leerte cuando escribes con tanta sensibilidad....

besos y gracias por estar "ahí"...