Hoy salí de casa alterada, con ganas de pisar un suelo distinto a la tarima flotante, de ver la luz en directo y los pobres repartidores del metro, adn o 20 minutos que se arriesgan cada día a morir a causa de mi atropello.
He llegado a clase eufórica por escuchar a mi profesor de filosofía, le he preguntado muchas dudas y parecía que el resto eran anónimos asistentes a una conferencia con el "SER" como tema principal. He disfrutado de esta mañana como hacía mucho tiempo que no lo hacía.
Ahora volveré con mi bici a casa, que para mi es como una caverna sin sombras por Dios, y más sin Internet, que por cierto lo estoy valorando bastante desde su partida y no solo por vicio...
En fin, que cada día es un saquito de paisajes, olores, caminos , personas y por supuesto experiencias distintas...
¿Las enfermedades te hacen valorar la calle?si.
Besos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario